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Mi Kukurucho Libertad
Dibujo con crayones de cera, creado en el Taller de técnicas artísticas para la escuela, por Gess, febrero 2026, CCUPCH Centro Cultural de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Esta imagen llega a partir de un ejercicio de frottage explorando texturas por la Facultad de Medicina Humana. Mi fueguito re-encontrado desde el juego y la oportunidad de crear ahí. El tiempo soleado, el mar ancestral, mi velero RD (reafirmación de la que proviene mi monograma), ese chapó de paja para no excederme. El cono en mí, de traje bañador, de cucurucho y kukuruz. Vuelve en helado-fuego, de antorcha para seguir, convencida de la victoria (por posta a Marce, retorno simbólico). Carlitos cuentacuentos, compañero del taller, me hizo ver que ahí estaba la Estatua de la Libertad; N.Y. aún pendiente. |
De niña amaba los kukuruchos, aún me encantan; así, escritos con K.
A la vuelta de mi casa vendían cucuruchos con maíz insuflado, cancha pop, tipo mote acaramelado, en conos grandes de papel cometa, rojos o amarillos. Más allá del dulce, me fascinaba el objeto artesanal. Simpático "Kukurucho", me gusta su nombre, su sonido rítmico y su forma, presta a ser cogida en las manos y en la memoria.
Envoltorio sencillo y preciso para un piqueo callejero. Conitos como los que vi en varios puntos en Zagreb y no me resistí a probar; lo llaman KUKURUZ y es maíz (ya en sí la mazorca es algo cónica y naturalmente envuelta en su panca). De grano pequeño, ese amarillito y dulzón que va por el mundo (ya lo vi y probé por otros lares; uno rico fue en India, con ghee y especias). En la capital croata es preparado a vista, en un asador. La palabra Kukuruz designa al maíz, y sumado al conito de papel en que lo sirven, me recordó al kukurucho de mi niñez.
+ CONITOS 🍦🌲🧋🪅🎉
Aquellos conos sorpresa, los superconos de regalo con confites de bienvenida. Hace años me enteré que los daban, y tal vez los sigan dando, en jardín de infantes y en primer grado en las escuelas alemanas, al inicio del año escolar [actualización: a Paula Ursulina le tocó uno en su bievenida al primer grado] Otros conitos confites son puntas de estrella, sorpresas multiplicadas, adheridas en las piñatas mexicanas; una especial fue la que hizo Brigitte para Posadas, con algunas en versión mini, una de ellas la conservo en mi studio-flat en Lima, regalo de Navidad que compartió en el ciclo sideral 10 🪅Y cada verano los conitos preferidos, que llamamos barquimiel, me gustan, conteniendo un par de bolas de helado.