El arte como forma de vida: una conversación sobre creación y paz
Rebeca Dorich | Artista visual, arte educadora y curadora independiente
¿Qué significa dedicar la vida al arte? ¿Dónde comienza una vocación y cómo continúa expresándose cuando las circunstancias nos llevan por caminos distintos a la producción de una obra individual?
Estas preguntas acompañan mi trayectoria desde la infancia. Recientemente, tuve la oportunidad de reflexionar sobre ellas en una entrevista para una comunidad artística internacional vinculada a HITMA, iniciativa que propone encuentros entre artistas y conversaciones sobre el arte, la acción humanitaria y la paz.
He querido compartir aquí algunas de mis respuestas porque reúnen aspectos importantes de mi manera de entender el arte: su presencia en mi vida desde niña, su capacidad de generar relaciones y mi compromiso actual con proyectos que buscan contribuir a una cultura de paz.
El arte desde la infancia
Fragmento de la respuesta a la primera pregunta de la entrevista.
Desde niña, sentí que crear era una parte esencial de la vida. Acompañar a mi madre durante su formación como profesora, asistir a sus clases y participar en cursos artísticos me permitió descubrir tempranamente que el arte no era solamente una pasión personal, sino también un campo de aprendizaje, enseñanza y desarrollo profesional.
Mi padre, que diseñaba y creaba máquinas, me mostró otra manera de convertir las ideas en formas tangibles. Entre ambos fui descubriendo distintas posibilidades de la creatividad. Con los años, mis estudios de historia del arte, artes visuales, diseño y educación artística se convirtieron en partes de una misma búsqueda.
Para mí, el arte no es simplemente algo que hacemos: es una manera de estar en el mundo, observarlo, transformarlo y conectar con los demás.
Una colección que busca hacer circular la paz
Fragmento de la respuesta a la segunda pregunta de la entrevista.
Uno de los proyectos más cercanos a mi corazón es Postales de Arte por la Paz Mundial, una colección internacional que creé para poner en diálogo a artistas y obras de diferentes lugares y culturas.
Lo que hace significativo este proyecto para mí es que va más allá de exhibir obras. Cada postal puede convertirse en el comienzo de un encuentro: alguien descubre una imagen, responde con una palabra, un dibujo o un mensaje personal y puede compartirla después con otra persona. La obra continúa su recorrido y adquiere nuevos significados a través de esas interacciones.
He desarrollado también un formato flexible que permite que otras personas presenten la colección y creen sus propios ECOs, nuevas resonancias del proyecto, en distintos espacios y comunidades.
Me emociona ver cómo una pequeña imagen puede viajar más allá de su contexto original, conectar a personas que quizá nunca lleguen a conocerse y abrir nuevas posibilidades de colaboración.
El arte siempre encuentra otros caminos
Fragmento de la respuesta a la sexta pregunta de la entrevista.
Nunca he querido abandonar el arte. Para mí, eso significaría renunciar a algo inseparable de la vida misma.
Mi manera de entender el arte va más allá de la creación de obras individuales. Considero que una obra es algo vivo, con capacidad de conectarse con otras obras, personas, experiencias y lugares. El arte continúa creciendo a través de esas relaciones.
Aunque las circunstancias personales a veces limitan el tiempo que puedo dedicar a producir obras individuales, mi necesidad de expresión artística permanece viva. Encuentra otras formas de manifestarse mediante proyectos curatoriales, colaborativos y participativos, así como a través de la creación de oportunidades para que las obras de otros artistas lleguen a las personas.
Creo que la propia vida puede entenderse como un proceso artístico y que crear conexiones también es una manera de hacer arte.
Una conversación que continúa
Volver sobre estas preguntas me ha permitido reconocer una continuidad en mi trayectoria: desde aquellas primeras experiencias de formación artística hasta los proyectos que hoy reúnen obras, artistas y comunidades, permanece el deseo de crear y establecer conexiones significativas.
Entiendo el arte como una práctica que puede expresarse de muchas maneras. A veces toma la forma de una obra individual; otras veces, se manifiesta en un encuentro, una colaboración o una imagen que pasa de unas manos a otras.
En esa circulación encuentro una de sus posibilidades más humanas: contribuir a que nos miremos con mayor atención y respeto, y mantener viva la cultura de paz que necesitamos construir juntos.
Hagamos circular la paz. El arte nos une. El arte construye paz.
La entrevista completa fue realizada por la comunidad artística HITMA. Las respuestas originales están en inglés.
























